Es una técnica terapéutica no invasiva utilizada en el ámbito de la fisioterapia y la rehabilitación para favorecer la recuperación funcional y el tratamiento de diferentes patologías del sistema musculoesquelético y neurológico. Su objetivo es actuar sobre el sistema nervioso para modular la percepción del dolor, mejorar la función neuromuscular y optimizar los procesos de recuperación.
Puede emplearse como complemento dentro de un plan de tratamiento individualizado en casos como:
La aplicación de estas técnicas se realiza siempre bajo la valoración y supervisión de profesionales especializados, integrándose dentro de un abordaje terapéutico personalizado para cada paciente.